Entrevista a una mujer común
Siempre he sido gorda y fea. Cuando nací mi madre dijo al conocerme: ¡Dios mío, perdóname, no sé concebir hijos¡ Arrepentida por su error lloró toda la noche.
Soy hija única.
Laura dice que ser como yo es un delito contra el buen gusto porque todos deberíamos ser amables a los ojos de los demás. Tal vez Laura tenga razón; mamá la quiso siempre como la hija que nunca tuvo.
Cuando cumplí mis primeros ocho años de odio corporal estudié danza, un poco para complacer a Laura – ándale, a ver si así te mejoras–, un mucho para creer en Dios. A mamá le encantó la idea. Esperaba que en el ejercicio perdiera volumen y me viera más presentable. Siempre vivió la vergüenza de tener a una hija gorda y fea. Ella no lo sabía pero si acaso algo nos unía era la misma pena.
Desde luego no hubo milagro, no perdí cintura ni fachada, mi ropero jamás conoció pantalones talla treinta. Mamá dejó de hablarme, pero yo volví a colgar los espejos en mi cuarto.
Sin embargo, ser un héroe es tan simple como enfrentar la verdad. En la duela la encaré. El que sabe que no es su cuerpo está salvado. Me salvé. Ese fue el milagro. Celebré mi segundo nacimiento con flores y sin llantos, a los trece años de edad. Tuve suerte, muchos mueren sin haber nacido.
Actualmente llevo una vida muy parecida a cualquiera: estudio, trabajo, amo y desamo a ratos, visito a mamá de vez en cuando.
Si tengo un hijo con mi pareja actual, mamá tendrá seguramente un nieto muy feo.
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- Published:
- 3.25.08 / 4pm
- Category:
- Cultura
- Tags:
- Entrevista

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