La antesala del infierno
El cielo es un lugar muy cómodo para vivir. En él no se encuentra dolor, ni devoción, ni atardeceres, ni lluvias sobre el lago ni amores platónicos ni comida ni bebida, ni nada. Es decir, algo parecido al infierno. Los habitantes del Paraíso, hartos de una vida sin padecimientos elementales, suelen caminar invertidos, boca abajo, con las manos en tierra, pues no pierden la esperanza de renacer.






