Depresión

Paul Klee
Vivimos la época de la depresión. Informes de la Organización Mundial de la Salud indican que 2400 millones de seres humanos – es decir, el 40% de la población mundial- sufre o ha sufrido o sufrirá en un futuro cercano de depresión permanente.
Desde que el hombre conoce su existencia ha dedicado gran parte de sus esfuerzos para entenderla y combatirla. Demòcrito, por ejemplo, hace más de 2300 años, rastreaba en la bilis negra de los animales muertos la génesis del mal; Arteo sostenía que el achaque era el comienzo de todas las manías y que evolucionaba en ciclos; San Isidoro de Sevilla lo atribuyó a una alteración del temperamento, Eliphas Lèvy lo achaca a la obstrucción del chacra coronario, Brandler y Grinder a una manera equivocada de programar la mente, la geomancia recomienda el uso del cuarzo rosa para contrarrestar sus efectos, un par de píldoras de Clorhidrato de Fluoxetina hacen lo mismo.
El Simposium Internacional para la Investigación del stress, celebrado en la isla de Sylt en 1977, describe la depresión como una amalgama de tristeza, remordimiento, angustia, amargura, congoja, pena, desesperanza, apatía, conciencia de incapacidad… sin causa aparente. El afectado tiene reacciones hipocondríacas, sufre de cansancio infinito, su sistema nervioso se hace lento, su actividad intelectual es torpe, al vuelo de la mosca llora. Las muchachas de Transilvania lo expresan tal vez mejor que nadie cuando al sentirse perdidas en la ciudad exclaman: No me hallo. Es justamente eso, un no hallarse permanente, un perderse y no encontrarse.
La depresión no hace distingos. Va del tingo al tango, le pega al más pintado y dura lo que le da la gana.
Cada cabeza es un hoyo y en gustos se rompen géneros. Bien puede decirse que cada hombre nace con su herrumbre bajo el brazo.
La depresión es directamente proporcional al desarrollo de las sociedades y utilizada con moderación provoca beneficios: crea y fortifica fuentes de trabajo ( ¿qué sería del terapeuta, abogado, policía o sacerdote, sin la depre nuestra de todos los días? ), fortalece amistades ( que nadie puede llamarse amigo si no ha compartido y bebido de la tristeza ajena), sublima a personas ordinarias ( ¿ hubieran existido, por ejemplo, los Beethoven, De Niro, Van Gogh o Kafka, si hubieran sido inmunes al contagio? ), hace del mundo un lugar más divertido.
El psiquiatra húngaro Bether Gabor asegura que la depresión será muy popular en los próximos años.
Afortunadamente nuestro país produce depresiones de excelente calidad.
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- Published:
- 5.17.08 / 7pm
- Category:
- Sãnãtate
- Tags:
- Salud pública
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