El trovador Vidal

Para complacer a su amada el trovador Peiré Vidal usurpó el nombre de lobo, cambió su residencia por la del bosque, desierto y sin herramientas aprendió a moverse en cuatro patas, a beber sin valerse de las manos, compartió el territorio con los lobos; hizo suyas como propias sus problemas para sobrevivir, aprendió a aullar en distintos tonos, para llamar a la luna, para alertar a la manada, para complacer a la hembra.

En época de celo se comportó como uno de sus miembros.

Tres meses después la dama había satisfecho su antojo y estaba ya madura para la entrega. Pero Vidal se quedó a vivir en el bosque, para complacer a su amada.


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