En el principio creó Dios, el cielo y la tierra. La tierra, sin embargo, estaba amorfa y hueca, y la negrura cubría la superficie del abismo. Dijo pues el señor Dios: Hágase la luz. Y la luz quedó hecha. Y vio Dios que la luz era buena y dividió la luz de las tinieblas. A la luz le llamó día y vampiro a las tinieblas.















