De vez en cuando el vampiro baja a la tierra de los hombres disfrazado como mendigo y, criatura en brazos, solicita una limosna por caridad.
A los dadivosos los condena sin remedio pues los limpios de corazón no necesitan sobornar a Dios.
De vez en cuando el vampiro baja a la tierra de los hombres disfrazado como mendigo y, criatura en brazos, solicita una limosna por caridad.
A los dadivosos los condena sin remedio pues los limpios de corazón no necesitan sobornar a Dios.