María Lassnig
Mataron a su hija el 7 de noviembre; dos días después el delincuente ganó la calle impune por negligencia administrativa.
El padre de la muerta reprodujo en una figura de paja el cuerpo y las facciones del infame y exigió a las autoridades que la figura fuera a juicio de acuerdo a las normas legales. La estampa fue juzgada y condenada a morir en la horca. Al día siguiente fue transportada a la plaza principal y colgada, ante el regocijo del pueblo. Tres días quedó enganchada para escarmiento de los delincuentes y enterrada en páramo no santificado.
Cumplimentada la justicia terminó la rabia. La familia agravada estuvo ya en posibilidad de dar rienda suelta a su tristeza y reiniciar una nueva vida.














