El Chupacabras aparece en el equinoccio de primavera, justo en el inicio del Año Platónico, es decir, cada dos mil ciento sesenta años. Se alimenta del terror de los ganaderos mexicanos, lo que logra desangrando a sus vacas y borregos. Su aparición anuncia el advenimiento de nuevos profetas y de grandes transformaciones políticas.
La última aparición presagió la caída del partido oficial.














