Cuando deje el mundo de los vampiros llegaré a las puertas del cielo y el portero me preguntará:
___ ¿Respetaste puntualmente los mandamientos de Dios?
Naturalmente contestaré que no.
___ ¿Cumpliste tu deberes familiares y sociales?
Volveré a contestar que no.
___ ¿Viviste para el bien, dejaste detrás de ti un mundo mejor, enriqueciste tu espíritu y alabaste a la Creación?
No, responderé finalmente.
Y entonces el portero no tendrá más remedio que abrirme las puertas del cielo porque Dios premia siempre y sin excepción a todos los que dicen la verdad.
Felix Bracquemond














y también a los que obran con recta conciencia y de manera coherente