La moneda internacional es la velocidad. Quien es tardo es muerto y quien se detiene se atasca. El mundo se mide por tiempos y por eso nadie tiene tiempo que perder y como el tiempo es oro y locura desperdiciarlo debo despachar el presente en 180 segundos flat. Leámonos recio. Vivimos sumergidos en la época relámpago, en donde el exceso de velocidad es uno de nuestros mayores atributos. En las eras antiguas, los amores corrían a un trote verdaderamente tortuguesco. Uno primero era presentado a la muchacha y después uno aspiraba a ser amigo, novio, pretendiente, esposo y eventual cana al aire. El orden era irrenunciable. Hoy, galopando cual conejos, agotamos en la primera cita todos los pasos. Apenas conocemos su nombre y ¡plus!, Tómese y tírese porque ya no sirve. Si acaso la chica se comió el pastel antes del banquete y presenta oscuras tendencias a engordar, despreocúpese. No le grite, ni la corra. No es cuestión de inmoralidad, simplemente economía temporal. Caramba, es que el tiempo no alcanza para nada. A la muerte le corre prisa: doscientos mil niños mueren de hambre a la semana, quince mil se contaminan de sida diariamente. Doña Natalidad saca el orgullo por delante, no se amilana y somos más de seis mil millones de seres humanos que nacen y viven y comen y duermen y trabajan y beben y lloran y ríen y suben y bajan todos los días, en una carrera desenfrenada con el tiempo. Corren y corren y corren los hombres modernos porque el invento de hoy es la chatarra de mañana. El City Bank requiere quince minutos para otorgarte un crédito, Mac’Donald abre un establecimiento cada diecisiete horas en alguna parte del mundo, las cajas rápidas son las preferidas por las amas de casa, la sopa está lista en tres minutos, una profesión se aprende a los seis meses, la lotería instantánea nos hace ricos con sólo una rascada. Somos el homo fax, el erectus celular, la computadora erguida. Donde va el jefe va la cultura al instante y con la velocidad del pensamiento. Lástima que Einstein esté muerto. Exterminamos seis especies animales cada veinticuatro horas, con esfuerzo y velocidad terminaremos pronto con el planeta entero. ¿Cuánto tiempo me queda? Cien segundos. ¿Tan poco? Lean más rápido por favor, que no llego. La justicia también tiene su apuro. Antes se giraban dos órdenes de aprensión cada día; hoy catorce. Con suerte y diligencia mañana la ciudad entera visitará los tribunales. La tecnología es bárbara. El hombre que veo morir en la pantalla muere al mismo tiempo que yo lo veo. El lector periodístico sólo lee los encabezados, el diez por ciento notas completas. De acuerdo con el sueco Von Linne hay dos clases de hombres, Homo Sapiens y Homo Troglodytes, y la diferencia entrambos es el tiempo. ¿Cuánto tiempo? Los bancos japoneses ocupan hoy nueve de los primeros diez lugares del mundo, hace una década no ocupaban ninguno, Motorola redujo el plazo de producción de sus teléfonos celulares de varias semanas a cuatro horas, un hotel norteamericano cambia de dueño cada dieciocho meses, el microprocesador intel integrará cien millones de transistores en un semiconductor, correrá a 250 mhz y operará dos millones de instrucciones por segundo, los altos ejecutivos invierten media hora diaria a cada problema y sólo una vez cada dos días. Al amor lo mató el aburrimiento y para revivirlo inventamos el día de las madres y del niño y de la maestra y del bombero y del maestro y del compadre y de la secretaria y resumimos en un solo día todo nuestro cariño y así nos ahorramos tiempo. Perdón, ¿sigue ahí? Felicidades. Es uno de cien mil que terminan lo que inician. Al resto le ganan las prisas y se quedan a mitad de un proyecto, de una obra literaria, de un matrimonio, de un sueño. Es nuestra clase a medias. Y es que esto de vivir en el nuevo siglo, donde nunca hay tiempo para nada, es una verdadera… tiempo concluido, para vivir deposite otra moneda… tiempo concluido, para vivir deposite otra moneda… tiempo concluido.






Jesús Gabán




El Quinto Dragón
Toma dos libras de bronce pulido, un jarro de leche de cabra y nueve salamandras, y pon todo en un jarro ancho abajo y angosto arriba, tápalo con su tapa bien ajustada, la cual tendrá un agujero en la parte superior; hunde el jarro en tierra húmeda, tan hondo, que la parte de arriba de la tapa, donde están los agujeros, sea lo único que aparezca, a fin de que las salamandras puedan tener aire y no se mueran. Déjalo así hasta el mediodía séptimo.










La cinta Entrevista con el vampiro, del director Neil Jordan, ha causado una gran indignación entre los miembros de la asociación ” Por una Transilvania libre de prejuicios “, ya que afirman se trata de una cinta que trastoca la figura del vampiro y difama la esencia del país.





































