El diario de Transilvania

Archive for the ‘Sexualitate’ Category

Manantiales

In Sexualitate on 17 decembrie 2009 at 1:16 am

John Collier

Ave llama

Eva salve

Ave busca entre la selva

la ventura de la tarde.

Ave fuego

Eva sangre

Eva y Ave

anidan y desatan soles y volcanes

y en el vuelo y en el vuelo y en el vuelo

Ave guarda

Eva anida

y lava y lava y lava el aire

el estruendo de los mares.

Ave llana.

Eva suave.

En el llanto de los cuerpos

avenidan manantiales.

Despertares

In Sexualitate on 13 decembrie 2009 at 1:19 am

Lucas Cranach

Adán despertó con enorme erección. Naturalmente ignoraba la causa del malestar pero era claro que requería solucionarlo. Pidió una segunda opinión. Eva, más avispada que su compañero, no encontró la causa pero si la solución y transformó el mal en bien.

Dios los amaba pero tuvo que expulsarlos del paraíso, temeroso de que el secreto llegara a conocimiento de los ángeles, seres que precisan la castidad para existir.

El exilio fue más por razones políticas que morales. La serpiente, los árboles, el fruto prohibido y el pecado original son agregados posteriores para maquillar la historia oficial y confundir al despistado.

Amantes

In Sexualitate on 2 decembrie 2009 at 1:06 am

Ludwig Hoffenreich

El hombre y la mujer, enloquecidos, se devoraron en la oscuridad. Poco antes del mediodía, distraída y sin prisa, la camarera corrió las cortinas, recogió las prendas desparramadas por el cuarto y las depositó en el bote de los desperdicios. Luego cambió las sábanas.

Triunfo Arciniegas

La magia sexual

In Sexualitate on 23 noiembrie 2009 at 2:35 am

Norman Engel

El primer habitante del planeta, un ser elemental, un hombre celestial llamado Adán Kadmon, era originalmente un ser andrógino. Tenía la facultad de propagarse mediante la imaginación mágica: era a la vez el amante y el amado.

Al elegir el árbol del conocimiento, Adán cambió el mundo de los sentidos por el mundo de las ideas, la inocencia original por la conciencia de sí mismo, la integración sexual por el matrimonio de los opuestos, el paraíso por el amor y la dignidad del desamparo.

Pero hay retorno.

Es función de la magia sexual, en la conjunción de los cuerpos, recuperar el mundo de los sentidos, la inocencia, la reconciliación de los contrarios, el restablecimiento de la unidad original, y una vez conquistado el paraíso, terminar con el mito que hay dos sexos, cuando en realidad se trata de uno solo.

 

 

Zuleika y José el Soñador

In Sexualitate on 22 octombrie 2009 at 8:45 am
Christoffer Eckersberg

Christoffer Eckersberg

Zuleika, la esposa regia del eunuco Putifar, ama el cuerpo distante de José el Soñador, el hijo de Jacob. Lo envuelve en regalos, lo embruja, lo besa, se viste para él pero al hombre no le gusta o se hace el desentendido.

La mujer no teme caer en la inmoralidad o el desprecio. Una noche, fingiéndose enferma, le manda llamar al salón de los espejos. Al entrar, José ve a Zuleika desnuda y alrededor de ella doscientos espejos que repiten uno a uno la avidez del sexo. La visión es deslumbrante y José sucumbe a la tentación.

Se lleva a casa uno de los espejos.

Los goces de los Owenga

In Sexualitate on 11 octombrie 2009 at 3:41 am

Elena V. Volkova

Cuando el Owenga, vampiro de Guinea, ofrenda su amor a una mortal, enlaza un cordón a su cuello y se amanceba con ella la primera noche lunar.

Jamás volverá tocarla, aunque tiene la obligación de procurarle casa, vestido y sustento de por vida.

Ambos, sin embargo, tienen la potestad de agenciarse los amantes que deseen y complacerse sin pena con ellos.

El matrimonio es inexistente, no hay vida familiar como se frecuenta tradicionalmente, ningún cachorro conoce a su padre, todos aman a todos los niños como si fueran propios y nadie renuncia al goce sexual ni a la vida placentera.

Algo podrían aprender de ellos los pueblos civilizados, porque todos se llevan de lo más bien.

Asalto nocturno

In Sexualitate on 7 octombrie 2009 at 1:05 am

Brian Ballard

Me asalto a oscuras,

diariamente,

con metódica paciencia de profeta.

Como en los viejos tiempos,

tomo a mi reflejo por amante,

diariamente,

desnudando sábanas blancas,

terriblemente limpias,

asombrosamente intactas.

Como en los viejos tiempos

en silencio

me seduzco a falta de nunca

de nada

de nadie.


La novia del negro

In Sexualitate on 2 octombrie 2009 at 1:14 am

Michael Hutter

Y ahí, sobre cojines de sangre oscura, descansaba

La nuca rubia de una mujer blanca.

El sol le ardía en los cabellos,

Ascendía lamiéndole los muslos blancos,

Y se arrodillaba ante sus pechos, más morenos

Todavía no desfigurados por vicio y partos.

A su lado, un negro, destrozados por una coz

Los ojos, la frente. Metía el tipo este

Los dedos de su sucio pie izquierdo

En uno de sus oídos, orejita blanca.

Ella, sin embargo, dormía, echada ahí, como una novia,

Pegada a la dicha del primer amor

Y a la espera de partir hacia múltiples viajes celestiales

De la joven y ardiente sangre.

Hasta que le

hundieron el cuchillo en la blanca garganta,

hasta que le echaron a la cintura

un delantal púrpura de

sangre muerta.

Gottfried Benn

Viejos amores

In Sexualitate on 24 septembrie 2009 at 1:55 am

Daniela Ribarska

Se casaron como el cuento mandaba pero no fueron felices. El príncipe, añorando viejas pasiones, abandonaba el castillo noche tras noche para buscar en los pantanos sapos y ranas a quienes ofrecerles su verdadero amor.

Los amantes

In Sexualitate on 11 septembrie 2009 at 1:02 am

Esao Andrews

Esao Andrews

Harux y Harix han decidido no levantarse más de la cama: se aman locamente, y no pueden alejarse el uno del otro más de sesenta, setenta centímetros. Así que lo mejor es quedarse en la cama, lejos de los llamados del mundo. Está todavía el teléfono, en la mesa de luz, que a veces suena interrumpiendo sus abrazos: son los parientes que llaman para saber si todo anda bien. Pero también estas llamadas telefónicas familiares se hacen cada vez más raras y lacónicas. Los amantes se levantan solamente para ir al baño, y no siempre; la cama está toda desarreglada, las sábanas gastadas, pero ellos no se dan cuenta, cada uno inmerso en la ola azul de los ojos del otro, sus miembros místicamente entrelazados.

La primera semana se alimentaron de galletitas, de las que se habían provisto abundantemente. Como se terminaron las galletitas, ahora se comen entre ellos. Anestesiados por el deseo, se arrancan grandes pedazos de carne con los dientes, entre dos besos se devoran la nariz o el dedo meñique, se beben el uno al otro la sangre; después, saciados, hacen de nuevo el amor, como pueden, y se duermen para volver a comenzar cuando se despiertan. Han perdido la cuenta de los días y de las horas. No son lindos de ver, eso es cierto, ensangrentados, descuartizados, pegajosos; pero su amor está más allá de las convenciones.

Rodolfo Wilcock

Cuentan los Tártaros de Bedel

In Sexualitate on 2 septembrie 2009 at 1:11 am

Daniel Maclise

Cuentan los tártaros de Bedel, en la Siberia Occidental, que al principio de los tiempos Dios creó al primer hombre a su imagen y semejanza. Y vio que era bueno.

Entonces el hombre vivía solo como dueño absoluto de plantas y animales.

El y Dios compartían hacienda y eran felices.

Cuentan los tártaros de Bedel, en la Siberia Occidental, que cierta noche el demonio le tocó el pecho al hombre solitario y su pecho alumbró la primera mujer del planeta.

Y vieron que ella era fuerte y vigorosa porque fue creada de falda de corazón.

Dios castigó al infame, consignándolo al reino del averno.

Con respecto a la mujer poco pudo hacer: la creación era irreversible.

Dicen los tártaros de Bedel, en la Siberia Occidental, que para atenuar el poder de la mujer la volvió subordinada al varón. Pero que nadie lo cree.

Muerte mía

In Sexualitate on 19 august 2009 at 1:03 am

daniela uhlig 1

Daniela Uhgli

Muerte mía, te amo.

Tu desmedida voracidad por la leyenda,

la rutina amarga de enclaustrarte en las paredes,

las pasiones por las sombras,

la añoranza y tu silencio,

no podrán separarte de mí.

Estás incluida en el reparto de mi noche.

Yo también siento como tú un cansancio irremediable,

requiero soledad,

sangre compartida,

amantes vivas,

ceguera y hemorragias,

muerte mía, cadavérica y continua.

Al fin y al cabo,

algún día nos veremos cara a cara,

descansarás en el hombro del presente

y vendrás a visitarme,

sabrás que no he olvidado

y para entonces

habrá que armarse de piedras y de labios,

de uñas y de sueños,

amarte simplemente.

Plaza

In Sexualitate on 18 august 2009 at 1:27 am

Rodrigo Nuñez 1

Rodrigo Nuñez

Me escapé de mi casa para encontrarla en la Square del Jardín Rojo. Ella viene de su tarde de sal, de gracia mojada por los Budas y yo de mi imperio de trabajos, esa granja que me nombra sin domingo. Un viento vibraba la canción antes de mirarla fijamente. Estamos de pie como la guardia. Nos emocionamos al reconocernos, con la cálida obviedad que tienen las mujeres de jugar en el espacio con sus ojos. Al tocarme, señala que hoy existo bajo el suéter, pone piel en el llanto de la piel. Pruebo con mi boca su lengua tan viva en mi silencio, diferente al de un soldado cuando marcha, es un instante quieto que permanece ardido, en el amor que nos prohíben y nos damos. La fatiga del cuerpo cauteloso tiembla en China, bajo el sol que sufre en mí, en esta plaza.


(Dos chicas fueron obligadas a hacer trabajo voluntario para su comunidad durante un mes por haberse besado en público en una localidad pequeña de China, además de haber sido obligadas a asistir a un psicólgo y ser separadas entre sí en los cursos de la universidad. La notica carece de fuente oficial, pero viaja por las calles de mi barrio, de boca en boca)

Mónica Melo

Perverso ojo cubano

In Sexualitate on 11 august 2009 at 1:18 am

jan hronsky

Jan Hronsky

Perverso ojo cubano fue lo que ella pensó cuando el Tuerto la desnudó. El Tuerto con su parche en el ojo. Su Pirata, su Sandokan, su Corsario negro, Rojo y Verde. Y eso era lo que ella estaba viendo, lucecitas de colores. Porque al Tuerto le falta un ojo pero le sobra lengua. ¡Ay que rico, madrecita mía! ¡Virgencita de la Caridad del Cobre, qué cosa es esto! ¡Una pinga!, grita el Tuerto y a ella le duele la grosería. Claro que es eso pero porqué tiene que decirlo. Mejor es hablar cosas bonitas o quedarse callados, pero él dice que más rico es hablar. ¡Grita, coño, grita! ¡Di algo! ¡Dime papito bonito, papito sabroso! Y el Tuerto está sabroso de verdad pero a ella no le gusta decir esas cosas y el Tuerto suda y las gotas le caen a ella en la cara y él grita: ¡Chupámela, chupámela! y ella que se la chupa y él que le hala los pelos y se la mete, se la mete y…¡Tuerto que no me cabe! ¡Sácala Tuerto, sácala! y ella que no puede más y va a vomitar y de pronto eso en la boca… ¡Coño, cochino, puerco, que a mí no me gusta! y él… ¡Trágatela, trágatela, trágatela!… y ella que no, que sabe mal y el Tuerto que qué le pasa a ella y…¡No Tuerto, por ahí no! ¡Noooo! ¡Ay madrecita mía, Virgen de la Caridad del Cobre que se le baje, que se le baje! y el que… ¡Aquí hay un hombre a tó, a tó! y ella que ¡No, no vi último tango en París! y que loco este Tuerto que me pregunta si no hay mantequilla. En este país hace siglos que no hay mantequilla y no, nooo. La saliva de El Tuerto es blanca y gomosa. ¡Puerco, puerco, puercooo! Y ahora si se acabó y… ¡No niña aquí hay un hombre a tó, a tó! y el Tuerto que la pone boca arriba y aquello sigue parao… y te voy a dar jarabito de componte… y el Tuerto huele a sudor y ella lo siente y siente que el tiene 50 dedos y ella no tiene más lugares y El Tuerto grita: ¡Ahora por las orejas! y ¡Ahora por la nariz! y ella que no, nooo… y el Tuerto que aquí hay un hombre a tó, a tó y a ella le duele todo el cuerpo y las estrellitas de colores son cada vez más negras, más rojas, más verdes y el agua se va a las 5 de la tarde y no viene más hasta el otro día y ella tiene que ir a una reunión a la fábrica a la que dicen que va a ir Fidel y ella no quiere perder su trabajo, y El Tuerto grita cada vez más alto y ella tiene ganas de llorar porque tuvo el primer orgasmo de su vida y porque al Tuerto se le cayó el parche del ojo y el ojo blanco es terrible y aquello sigue parao, parao, y el agua se va a las 5 de la tarde y ella no quiere perder su trabajo, y ella quiere ver a Fidel y el Tuerto dice que si se va está traicionando a su pinga parada y que eso es peor que traicionar a la Patria y ella no quiere traicionar a nadie. Eso piensa mientras se limpia entre las piernas.

Claribel Terré Morell

Rincones

In Sexualitate on 7 august 2009 at 8:51 am

Greg Williams

 Creo que era amor y, sin embargo, no perseveramos.

A los diez años de ese encuentro/desencuentro, me di de frente con ella al entrar a una oficina.

Hablamos. Yo me había casado, ella no, pero no insinuó que me culpara de su soltería.

Quiso defenderse de lo que ya había pasado, y dejó caer un cargo trivial:

No te entendía, Pedro. Tu carácter tan complejo…

Dejó colgado el reproche caduco y se recompuso para confesar su propia debilidad:

Bueno, si yo tampoco entiendo las cuestiones más simples.

Opiné que ella perseveraba en dañarse con su excesiva modestia. Lo aceptó, a su manera:

No sé… Soy así. Siempre me encontrarás en los rincones…

Enseguida, esa mañana, nos dejamos ir.

Después, al descender de un autobús, otro autobús tronchó su cuerpo.

Lo supe por un diario de la tarde. Acudí con el pequeño cortejo de sorprendidos y dolientes que ella podía concitar.

Alguien había ejercido la piedad de componer, aunque toscamente, su faz muy malherida. Pero nadie tuvo la compasión de cubrir el óvalo de vidrio del ataúd, para que no nos detuviéramos ante el rostro mancillado.

Ya no era ella.

Ahora me deslizo por los rincones. Los rincones que poseen las casas que construyen los hombres y los rincones que tienen los espacios abiertos: calles, plazas, alamedas. La busco.

Antonio Di Benedetto

Despedida

In Sexualitate on 17 iulie 2009 at 2:03 am

Alena Nikiforova

Alena Nikiforova

La besó. Volvió a besarla. Siguió besándola. La encerró entre sus brazos. Acarició sus hombros. Ella volaba, soñaba, reía. Un instante de amor es eterno. La besó una vez más. No podía separarse. No deseaba dividirse. Ella cruzó la avenida. Él la observó atento. Ella volvió la cabeza. Él la saludó con un gesto. Ella se perdió entre la gente. Él se quedó sin la gente. Ella llegó a su oficina. Él dispuso el día libre.

A las 20 ella regresó a la esquina. Él nunca regresó. Ella cree que encontró la infidelidad. Él cree que conoció la libertad.

José Mariagatti

A imagen y semejanza

In Sexualitate on 26 iunie 2009 at 1:03 am

Dios concibió al hombre a retrato suyo, a imagen de Dios le creó, masculino y femenino lo creó, esposo y esposa de sí mismo. La mano derecha sostenía un rayo–la eternidad–, la izquierda una campana– la mente iluminada–. Cuando fue expulsado del paraíso, se dividió en dos, hombre y mujer, descubrió la dualidad de las cosas y en ese mundo habita hasta el día de hoy.

La ilusión de vivir en un mundo de opuestos lo separa de Dios y del recuerdo de la imagen divina. Conciliando el mundo de los contrarios se encuentra la perdida sabiduría.

La enfermedad de la muerte

In Sexualitate on 14 iunie 2009 at 1:29 am

Yves Galzin

Un hombre aquejado de la enfermedad de la muerte pregunta a una mujer: ¿cómo el sentimiento de amar puede surgir?, y ella te responde: quizás de una falla repentina en la lógica del universo. Ella dice: Por ejemplo de un error. Ella dice: nunca de un querer. Preguntas: ¿el sentimiento de amar podría surgir de otras cosas aún? Le suplicas decir. Ella dice: De todo, de un vuelo de pájaro de noche, de un sueño, de un sueño de sueño, de la cercanía de la muerte, de una  palabra, de un crimen, de sí, de sí mismo, repentinamente sin saber cómo. Ella dice: mira. Abre sus piernas y en el hueco de sus piernas separadas ves al fin la noche negra. Dices: era ahí

Marguerite Duras

En la noche de bodas

In Sexualitate on 6 iunie 2009 at 1:33 am

Agnolo Bronzino

Es costumbre en la noche de bodas que la vampiresa acaricie suavemente el pecho bajo del corazón de su consorte para alumbrarle el deseo  casto de una fecundación honesta, despojando de su reino a los íncubos provocadores de lujuria carnal. Si esa noche procrean pueden concebir un hijo circunciso, como circunciso nació Jehová.

 

Para recuperar el amor perdido

In Sexualitate on 29 mai 2009 at 1:12 am

Max Sauco

Max Sauco

Si eres viuda o novia abandonada y deseas recuperar el amor perdido, debes seguir puntualmente el siguiente mandamiento, muy popular durante la edad media:

En la víspera de la noche de muertos, refúgiate en tu casa, atranca las puertas, cuelga palos oscuros en las ventanas, ponte tu traje de bodas y prepara la mesa como si esperaras al ido. Coloca su comida favorita en su plato y adorna su retrato con su flor favorita, saca del arca el traje que llevaste por última vez, bésalo, acarícialo como si fuera el amante. A medianoche, llena un vaso de un vino espeso y amargo en una copa jamás utilizada, llámalo tres veces diciendo: Sufrirás si no vienes.

Por último bebe el amargo vino, duérmete y espera el espíritu que invariablemente vendrá para abrazarte. Entonces serás la esposa del muerto. Y en el futuro jamás dormirás sola.

La mujer ligera

In Sexualitate on 7 aprilie 2009 at 1:26 am

Catherine Abel

La conoció en un bar y en el hotel le arrancó la blusa provocativa, la falda entallada, los zapatos de tacón alto, las medias de seda, los ligueros, las pulseras y los collares, el corsé, el maquillaje, y al quitarle los lentes negros se quedó completamente solo.

Marcial Fernández


Su amor no era sencillo

In Sexualitate on 1 aprilie 2009 at 1:00 am

Brassai

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. El padecía claustrofobia, y ella , agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.

Mario Benedetti.

Combates

In Sexualitate on 23 februarie 2009 at 1:58 am

Metin Demiralay

No olvide usted, señora, la noche en que nuestras almas lucharon cuerpo a cuerpo.

Juan José Arreola.

El rio de los sueños

In Sexualitate on 12 februarie 2009 at 1:12 am

Emmet Gowin

Yo, por ejemplo, misántropo, hosco, jorobado, pudrible, inocuo, exhibicionista, inmodesto, siempre desabrido o descortés o gris o tímido según lo torpe de la metáfora, a veces erotómano, y por si fuera poco, mexicano, duermo poco y mal desde hace muchos meses, en posiciones fetales, bajo gruesas cobijas, sábanas blancas o listadas, una manta eléctrica o al aire libre, según el clima, pero eso sí, ferozmente abrazado a mi esposa, a flote sobre el río de los sueños.

Gustavo Sainz

 

La flor de la marquesa

In Sexualitate on 26 ianuarie 2009 at 12:45 pm

gustave-courbetGustave Courbet

La flor que crecía en el cuerpo medio de la marquesa Montespan era escarlata por los bordes y lloraba en el centro como el relámpago. Crecía y descrecía al ritmo de las mareas oceánicas pero en todo momento era apta para aliviar la depresión y aumentar la vitalidad de sus jardineros. Era invencible en su terreno. Quien deseaba tomarla inédito debía naufragar sin resistencia con los ojos cerrados y girar la espalda contraviento. Entonces se dormecía el aguijón escondido entre los matorrales de la marquesa y el éxtasis le descubría el conocimiento absoluto de las cosas del mundo. Los incapaces activaban el veneno y se volvían gatos adictos a la sangre de las mujeres.

 

Noche de bodas

In Sexualitate on 25 ianuarie 2009 at 1:20 am

Andy Warhol

Se refugió en el convento para casarse con Dios. Pero fue una decepción. En la noche de bodas, el Señor no era tan buen amante como había esperado.

La mujer

In Sexualitate on 29 decembrie 2008 at 1:38 am

Connie Imboden

Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás en su sueño podrá alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya.

Ana Maria Shua

El y Ella

In Sexualitate on 11 decembrie 2008 at 1:34 am

Giorgio de Chirico

Pertenecían a dos mundos distintos. Ella, a la realeza. Él, a la labranza.

Las familias objetaban y, tal vez por eso, el amor enardecía.

Ella subía al balcón del palacio y cantaba su nombre en voz alta; Él araba la tierra y cantaba su nombre en secreto.

Él tenía una sola ambición: Ella. Ella guardaba un solo deseo: Él.

El rey llamó a magos y curanderos especialistas en mal de amores, pero fue en vano.

La madre llamó al médico y al sacerdote sin resultado.

En las fiestas del palacio, ella preguntaba: ¿Dónde está Él? En las verbenas populares Él preguntaba: ¿Dónde está ella?

Él y Ella se perdieron y de tanto pensar uno en el otro Él se convirtió en Ella y Ella se volvió Él.

Dios pregunta: ¿Quién es Él? ¿Él, que de tanto pensar en ella, en ella se ha convertido o ella que se ha convertido en Él?

¿Quién es Ella? ¿Ella que le pertenece a Él o Él que sólo piensa en Ella?

Ya lo dicen los maestros: El que percibe el sentido de sí mismo en la meditación y se funde en su deidad se transforma en la deidad.

El síndrome de Don Juan

In Sexualitate on 17 noiembrie 2008 at 1:47 am

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Edvard Munch

Un fuego invisible lo enardece, su cuerpo es ardorosa flama, un rayo extingue al caballero, la tierra se lo traga…

Ya vive en los abismos y Don Juan añora el amor demasiado pronto. No es hombre, fantasma o penitente que escarmiente. Condenadas y diablesas lo seducen, que las flamas no es inconveniente. Un fuego invisible lo enardece, su cuerpo es ardorosa llama, el infierno se trastoca y el amor exenta al caballero, quien de vuelta al mundo de los vivos comete de nueva cuenta el suicidio perpetuo de vivir.

La última mujer

In Sexualitate on 17 octombrie 2008 at 2:25 am

Andrey Vahrushew

Ella sentía tanto pudor que evitaba desvestirse en su presencia. Un pudor desmedido, observó él. Un pudor que ocultaba, se diría, algún misterio. Por fin le dio la espalda, se quitó la blusa y volteó enseñándole unos senos puntiagudos, aunque cruzando los brazos a la altura del abdomen. “¿Ves?”, le dijo sin mirarlo. “Ningún hombre vio antes esto”, y le mostró en consecuencia su asombroso cuerpo sin ombligo.

Cuando nací -contó-, no hizo falta cortar el cordón umbilical. Tiraron de él y mi ombligo se arrancó, limpio y entero, del vientre. Mi padre me puso Eva, como la primera mujer que, al nacer de la costilla de Adán, también carecía de un ombligo. Mi madre se sobresaltó y, en un arranque de superstición, exclamó que si la primera mujer había nacido sin ombligo, ahora yo podía muy bien ser la última. Los médicos rieron de buena gana;aun así, hasta que en el ala contraria no nació la siguiente niña, una incertidumbre (no sé si exagerada) reinó en aquel hospital”.

El escuchó en silencio su relato y se rió de la misma forma que los médicos parteros. Luego recorrió con la lengua el vientre liso. Y la amó como si en efecto fuera la última mujer en la tierra.

Eduardo Berti.

El día del amor

In Sexualitate on 16 octombrie 2008 at 2:21 am

Werner Branz

Werner Branz

En condiciones normales el vampiro es inmortal, por lo que mantener en estricto orden el control de la natalidad es asunto de seguridad nacional. El gobierno permite cada mil quinientos años el día del amor, en donde todas las parejas adultas se reúnen a copular en el vasto cielo de Transilvania. Entonces aman y desaman como cualquiera. Dos de cada tres engendran. Casi siempre nacen varones. El procrear vampiresas se debe al escaso ardor natural de la simiente del progenitor, generalmente causado por costumbres tibias y desarticuladas. La frialdad provoca la imposibilidad del feto para expeler a su debido tiempo y con la vehemencia necesaria los órganos masculinos requeridos para convertirse en varón. Para compensar las carencias, las criaturas nonatas deben alojarse en el lado masculino de la madre para ganar la fortaleza que el padre no suministró y convertirse, al nacer, en hembras combativas. Los fetos ignorantes o negligentes mueren al nacer. Entonces, el padre inútil es desterrado de Transilvania.

Santuario

In Sexualitate on 15 octombrie 2008 at 1:03 am

Manuel Alvarez Bravo

Después de discutir con el recepcionista por no ofrecerle la habitación 301 alegando que ya estaba ocupada, Genaro Campanilla abandonó el hotel en un claro estado nervioso y cruzó la calle para entrar en el de enfrente. Allí tuvo más suerte y consiguió la ansiada llave que le abrió la puerta a la felicidad.

A la noche siguiente, sobre la misma hora, la escena se repetía en un hotel al otro lado de la ciudad. El conserje le alargó la llave 301 extrañado de que no hiciera caso a sus advertencias de que precisamente el baño de ese cuarto no funcionaba bien.

Meses más tarde, ya en otro país, Genaro Campanilla seguía persiguiendo ese número de habitación entre los miles de hoteles en los que todavía no había pernoctado. Cada noche uno, nunca dos veces el mismo. Y como un drogadicto que necesitara de su dosis diaria no se tranquilizaba hasta traspasar el umbral del dormitorio condecorado con esa insignia.

Era Diciembre y llovía cuando aquella noche, tras recorrer los escasos hoteles que contaba el pueblo en el que se encontraba y comprobar, o bien que no tenían ese número de habitación o bien que ya estaba ocupada –aún así intentó sobornar al huésped para que se la cediera-, decidió recorrer bajo la tormenta los tres cientos kilómetros que le separaban de la ciudad más cercana.

Al abrir la puerta totalmente empapado y con la cara descompuesta, la imagen nebulosa de una bella mujer que estaba llorando, le miró y le dijo: – Creía que ya no vendrías.

Ginés Cutillas

El hombre abeja

In Sexualitate on 8 octombrie 2008 at 1:42 am

Ritva Voutila

Fue en una mañana de primavera, justo cuando trabajaba en las faenas del campo, cuando Cresencio Rodríguez, alias el compadre Chemo, fue picado en el brazo derecho por una abeja radioactiva. Cuando llegó a casa comprobó que tenía poderes sobrehumanos: podía, por ejemplo, identificar con gran precisión nombre, distancia y dirección de las principales flores de la región, era hábil para ejecutar en el aire danzas ligeras y elegantes, su boca producía miel de inigualable calidad y, lo que era sin duda más significativo, poseía en parte estratégica del cuerpo un filoso apéndice especialmente diseñado para utilizarse como arma mortal. El compadre Chemo supo que no habría una segunda oportunidad para ganarse la gloria y esa noche decidió convertirse en el hombre abeja, terror de los maleantes y defensor de los humildes. En pocos minutos improvisó un disfraz adecuado a la naturaleza del personaje y enmascarado salió a las calles del pueblo para hacer justicia. Tuvo suerte. Al cabo de un par de horas, un sujeto siniestro, de funestas intenciones, entraba en casa ajena, seguramente para ejecutar aciagos planes. Enfrentó su primera aventura con la determinación que el caso ameritaba y no obstante las diferencias en cuerpo y estatura se abalanzó cual abeja africana al feroz asaltante. Superada la primera impresión, el ladronzuelo tomó la iniciativa y empezó a propinarle a nuestro héroe sendos puñetazos. Casi derrotado, Chemo gritó Armas a mí, y presto ensartó el aguijón al enemigo en salva sea la parte. Evitó el robo, pero supo también que había cometido el mayor error de su vida. Con el puñal se le desprendió medio aparato digestivo y con las tripas se le fue la vida entera.

Y aquí termina la historia efímera del hombre abeja.

X

Moraleja: No importa qué tan superhéroe te sientas, al usar el aguijón usa también condón.

Príapo

In Sexualitate on 26 septembrie 2008 at 2:50 am

Príapo fue venerado en roma como el dios falo.

De Príapo esperaban hombres y mujeres la mejora de sus dolencias y el alivio de sus males sensuales.

Los hombres tendían alrededor de la divinidad ofrendas de forma fálica; vulvas, ofrecían las mujeres.

Si el enfermo sufría de incapacidad sexual, un artista le reproducía una copia del miembro herido y el afectado lo llevaba a los pies del Dios y le decía:

___ Si me sanas sin amputación ni dolor he de alabarte por siempre jamás. Anualmente haré pintar de nuevo el órgano que curaste y mi veneración por ti durará toda la vida.

Era práctica común que las jóvenes casaderas visitaran el jardín de Príapo antes de conocer las bondades del esposo. La desposada se colocaba en la cima del falo. Las mujeres muy religiosas perdían ahí mismo su inocencia, lo que se consideraba de buena suerte.

En Roma cobró tal importancia que el pueblo vio en él la personificación de la dicha terrena.

La estatua fue desgastándose con el uso hasta desaparecer por completo, pero no su recuerdo en el corazón de los hombres.

Si bien el culto ha modificado el estilo, Príapo conserva aún muchos fieles felices.

El único pecado

In Sexualitate on 15 septembrie 2008 at 11:39 am

Fernando Botero

Madame Forbach cumplía treinta semanas de embarazo cuando llamó a la comadrona del pueblo. La partera estaba enferma y se declaró indispuesta. Los amigos de la casa llamaron al médico del pueblo, pero Madame no quiso recibirlo:

___ Prefiero parir como los animales, dijo, antes de exhibirme desnuda ante un hombre.

Un doctor no es un hombre, corrigieron sus amigos. Pero Madame era incorruptible. Sin embargo, el bebé corría peligro y finalmente tuvo que acceder. La ofensa no le trajo paz hasta mucho tiempo después, cuando supo que el médico había muerto.

Entonces pudo decir aliviada:

___ Mi alma descansa al morir el único pecado que he cometido en mi vida.

A primera vista

In Sexualitate on 10 septembrie 2008 at 9:26 am

Henry Fuseli

Verse y amarse fue una sola cosa.

Ella tenía los colmillos largos y afilados.

Él tenía la piel blanda y suave: estaban hechos el uno para el otro.

Poli Délano.

El destino compartido

In Sexualitate on 5 septembrie 2008 at 8:12 am

S.L. Grace

Tres clases de almas nacen y se reproducen en el cielo tal y como los humanos se multiplican en el planeta; son enviadas por parejas para reencontrase en la tierra y cumplir como dios manda el destino para el que fueron creados, por lo que siempre sobra una. Las almas que nacen viudas, sin pareja asignada, expían el dolor de una vida sin amores. Cuando un hombre renuncia voluntariamente a su alma gemela, hace esclava de la lujuria a la pareja que le estaba destinada; cuando es una mujer la tirana, el hombre se dedica al crimen y a la delación. Encontrar nuestra alma gemela es una tarea que nos lleva toda la muerte. Si elegimos una que no nos corresponde, condenamos a otra a la infelicidad, quien, enferma de desdicha, duplicará el desamparo a los demás. Si elegimos aquella que nos corresponde, el milagro nos parecerá tan grande que optamos por no creerlo, diremos que nos engañamos, que seguramente elegimos mal.

Ignorantes del propósito universal, acaso la felicidad está en el cuerpo distante que sólo añoramos, acaso vive en el cuerpo del que odiamos sin saber por qué, acaso el vecino de todos los días contenga el alma perfecta, el alma gemela, la que se amolda perfectamente a nuestro cuerpo y sin embargo, desconocedora del destino compartido, pasará de lado sin tocarnos.

A veces Rosario

In Sexualitate on 27 august 2008 at 9:09 am

Brassai

A veces Rosario te erosionan los rosarios y prefieres vagabundear en autobuses y parques infantiles, evitando el contagio de las sábanas y los deberes.

A veces Rosario sientes que abaratas tu vida por andar en los callejones de la casa, entre sombras ocultas y tiempos que nunca alcanzan.

Rosa Árida, supongo que de tanto habitar puertos y puertas también la mujer se cansa.

A veces Rosario te aburren tus propias espinas y sueñas con ser cualquier Rosa Río de cualquier planeta lejano y entonces te olvidas que tienes hijas y esposo y niegas responder a nuestros reclamos amorosos y prefieres refugiarte en silencios intratables en donde se ignoran el aniversario de nuestros crepúsculos.

Te agrada jugar al náufrago solitario.

A veces Rosario te fastidia caminar segura y ordenadita y simplemente te complicas la vida para desenredártela más tarde y tú misma te desquicias Rosa saurio y renuncias a tener una casa espejo y aborreces los teléfonos, la cocina, las notas de la casa y los laberintos te llevan invariablemente, Rosa Ariadna, a hombres de granito de cualquier lavabo de vecino.

Como todas las rosas de tu clase, viajas en trenes de media noche, aprendes a formular hechizos, atraviesas la sala en busca de barcos invisibles y en lugar del llanto colocas la ropa recién lavada en las pupilas abiertas al infinito.

A veces Rosario siento que no te basto. No importa. Yo se que tu malquerencia sólo es una manera distinta de estar conmigo.

Descubrimiento

In Sexualitate on 17 august 2008 at 7:28 am

Albrecht Durer

Cuando Adán y Eva se dieron cuenta que estaban desnudos, tomaron unas hojas de la higuera más cercana y se hicieron unos ceñidores. Oyeron que los buscaban y se ocultaron entre los árboles. Agazapados, temerosos, miraron por vez primera la carne desnuda, el revés de las hojas, la libertad despierta. Dios los encontró tres horas después, pero apenas escucharon el regaño.

La ingrata infiel

In Sexualitate on 13 august 2008 at 10:22 am

Pablo Picasso

Convertí por vez primera a Guadalupe un 14 de diciembre de hace muchos años, –¿diez, quince?– en la habitación 1412 de un hotel de cinco estrellas. Ella no quería y al principio tuvo arrestos para la defensa y se atrincheró como pudo. Ante mis embestidas, pronto comprendió la batalla perdida y simplemente se dejó sorber.

Ya quebrantada la resistencia, virtualmente con las mismas ropas de la ceremonia, ejecuté en seis minutos el ritual heredado por los abuelos. Usted sabe, hay ciertas tradiciones que deben cumplirse al pie de la letra, sobre todo en la noche de bodas.

La desgraciada no perdonó.

A partir de aquella noche y durante todas las noches restantes, la muy maldita se entregaría a los voluptuosos brazos de la frigidez