El diario de Transilvania

Archive for the ‘Societate’ Category

Esencia y atributo

In Societate on 20 decembrie 2009 at 1:24 am


El 25 de julio, al querer apretar la letra A, advertí en el meñique de mi mano izquierda una tenue verruga. El 27 me pareció considerablemente mayor. El 3 de agosto logré, con ayuda de una lupa, discernir su forma. Era una suerte de diminuto elefante: el elefante más pequeño del mundo, sí, pero un elefante cabal hasta en su ínfimo rasgo. Estaba adherido a mi dedo por la extremidad de su colita. Así, prisionero de mi meñique, gozaba, sin embargo, de libertad de movimientos, salvo que su traslación dependía por completo de mi voluntad. Con orgullo, con temor, con dudas, lo exhibí ante mis amigos. Sintieron asco, dijeron que no podía ser bueno tener un elefante en el meñique, me aconsejaron consultar a un dermatólogo. Desprecié sus palabras, no consulté a nadie, rompí relaciones con ellos, me dediqué por entero a estudiar la evolución del elefante.

Hacia fines de agosto ya era un lindo elefantito gris, de la longitud de mi meñique, aunque bastante más voluminoso. Yo jugaba todo el día con él. A veces me complacía en fastidiarlo, en hacerle cosquillas, en enseñarle a dar volteretas y a saltar mínimos obstáculos: una cajita de fósforos, un sacapuntas, una goma de borrar.

En esa época me pareció oportuno bautizarlo. Pensé en varios nombres tontos y, en apariencia, tradicionalmente dignos de un elefante: Dumbo, Jumbo, Yumbo… Por último, ascéticamente, preferí llamarlo Elefante, a secas.

Me encantaba alimentar a Elefante. Yo diseminaba sobre la mesa migas de pan, hojas de lechuga, trocitos de césped. Y, allá lejos, en el borde, un pedacito de chocolate. Elefante, entonces, pugnaba por llegar a su golosina. Pero, si yo ponía firme la mano, Elefante jamás podría alcanzarla. De este modo, yo ratificaba que Elefante no era más que una parte —y la más débil— de mí mismo.

Poco tiempo después —digamos, cuando Elefante había adquirido el tamaño de una rata— ya no pude gobernarlo con tanta facilidad. Mi meñique resultaba demasiado flaco para resistir sus ímpetus.

En ese entonces yo aún conservaba la idea errónea de que el fenómeno sólo consistía en el crecimiento de Elefante. Me desengañé cuando Elefante fue tan grande como un cordero: ese día también yo fui tan grande como un cordero.

Esa noche —y algunas más todavía— yo dormí boca abajo, con la mano izquierda fuera de la cama: en el suelo, a mi lado, dormía Elefante. Después debí dormir —boca abajo, mi cabeza en su grupa, mis pies en su lomo— sobre Elefante. Casi en seguida me resultó suficiente un fragmento de su anca. Después, la cola. Después, la puntita de la cola, donde yo sólo era una pequeña verruga, del todo imperceptible.

Entonces temí desaparecer, dejar de ser yo, ser un mero milímetro de la cola de Elefante. Luego perdí ese miedo, recobré el apetito. Aprendí a alimentarme con perdidas miguitas, con granos de alpiste, con briznas de pasto, con insectos casi microscópicos.

Claro que eso era antes. Ahora he vuelto a ocupar un espacio más digno en la cola de Elefante. Es cierto que aún soy aleatorio. Pero ya puedo apoderarme de galletitas enteras y contemplar —invisible, inexpugnable— a los visitantes del Jardín Zoológico.

A esta altura del proceso soy muy optimista. Sé que ha comenzado la reducción de Elefante. Por eso, me inspiran un anticipado sentimiento de superioridad los despreocupados paseantes que nos tiran golosinas, creyendo sólo en el obvio Elefante que tienen ante sí, sin sospechar que él no es más que un atributo futuro de la latente esencia que aún acecha, agazapada.

Fernando Sorrentino

Hombre y camello

In Societate on 8 decembrie 2009 at 1:47 am

Idris ahmed

En la víspera de cumplir cuarenta años me senté a fumar en el pórtico cuando de la nada aparecieron un hombre y un camello.

Al principio nadie emitió sonido alguno, pero en cuanto se encaminaron calle arriba y hacia afuera del pueblo ambos empezaron a cantar.

Aunque lo que cantaban sigue siendo un misterio para mí como las palabras eran indefinidas y el tono demasiado ornamentado como para recordarlo. Se adentraron en el desierto y, mientras más se alejaban, sus voces se elevaron como una sola por encima del sonido cernidor de la arena soplada por el viento. La maravilla de su canto, su elusiva mezcla de hombre y camello parecían una imagen ideal para todas las parejas raras.

¿Fue ésta la noche que yo tanto había esperado? Yo quería pensar que sí, pero mientras desaparecían, hombre y camello dejaron de cantar, y galoparon de regreso al pueblo. Se quedaron parados frente a mi pórtico, mirándome fijamente con ojos de plato y dijeron:

Lo arruinaste. Lo arruinaste para siempre

Mark Strand

Coincidencias

In Societate on 4 decembrie 2009 at 1:17 am

Minor White

Un hombre, cierta vez -dijo Rex, doblando la esquina con Margot-, perdió unos gemelos de diamantes en el ancho mar azul, y veinte años después, exactamente en la misma fecha, un viernes según parece, comió un pescado grande. . . pero no encontró los gemelos. Eso es lo que me gusta de las coincidencias.

Vladimir Nabokov

Los calcetines del Sr. Pérez

In Societate on 29 octombrie 2009 at 1:40 am

PIERRE Molinier

Pierre Molinier

Si uno quería estudiar en la escuela de Teatro de Transilvania, era necesario desnudarse ante tres modernos inquisidores, quienes advertían por la conducta del aspirante si tenía el juicio para ingresar a la institución.

Recuerdo a Carlos.

___ Desnúdese, señor Pérez.

Carlos se desnudó casi por completo. Se dejó los calcetines.

___ Señor Pérez, quítese los calcetines por favor.

___ Así está bien maestra, gracias.

___Señor Pérez, haga el favor de quitarse los calcetines de inmediato.

___ ¿Para qué?

Carlos defendió como pudo su derecho a no perder lo que consideraba el corazón de su intimidad. Desde luego fue rechazado. Entonces estaba muy mal visto manías no clasificadas.

¿Por qué no se quitó los calcetines? Los cuates especulábamos sin ninguna base real. Sólo conjeturas. Dicen que tenía nueve dedos, que tenía once, que sus pies apestaban, que no tenía uñas, que si las tenía pero con hongos, que sus índices estaban chuecos, que los tenía pintos o que fue por sugerencia de su madre, quien le advirtió sobre los peligros de andar descalzo por el mundo.

Carlos nunca dio su versión oficial; simplemente desapareció.

Dejé de verlo cuatro años. En 1995, la última vez que lo vi, trabajaba en un almacén comercial en la ciudad de Cluj-Napoca, como encargado del departamento de ropa interior para caballeros. Platicamos dos minutos de cosas sin importancia, intercambiamos números telefónicos, quedamos que nos veríamos en uno de estos días.

Antes de marcharme le compré un par de calcetines negros que aún conservo pero que no me he puesto jamás.

Demasiado pronto

In Societate on 21 octombrie 2009 at 9:51 am

Desiree Dolron
Desiree Dolron

X

Me dijeron que podría marcharme

lo más tarde al final de mi vida

y comencé a preguntar

a derecha e izquierda

si no sería demasiado pronto

Demasiado pronto mi querido amigo

nunca es

me dijeron

demasiado tarde a veces

sí que es

Demasiado pronto mi querido amigo

nunca es

X

Nicolae Prelipceanu

Cuento viejo

In Societate on 23 septembrie 2009 at 1:47 am

Fernando Botero

El amante le dice:___ Esta noche hablaré con mi esposa y le pediré el divorcio.

Fin del cuento.


El filósofo Wang

In Societate on 22 septembrie 2009 at 1:57 am

denis buchel

Denis Buchel

El filósofo Wang lo tenía todo, todo menos la incertidumbre. Se aburría infinitamente, pues sólo el dolor puede darle sal a la vida. Contrató a un criminal para que lo asesinara en cualquier día, de cualquier año. El hombre ignora por completo de qué sombra y tiempo saldrá el puñal que le cortará la vida. Sufre incertidumbre. Hoy puede ser el último día, ésta o aquella la última sensación. Desde entonces, ante la muerte inminente, saborea la vida.

El Clóset

In Societate on 26 august 2009 at 1:56 am

Cristophe Gilbert

Cristophe Gilbert

Si bien los tiempos han cambiado y los marginados han superado culpas y vergüenzas, conquistando sus propios espacios, hay quienes se abochornan de lo que son y esconden detrás del clóset su verdadera personalidad.

En las mañanas suelen ser buenos trabajadores, amorosos padres de familia y esposos amantísimos; cuando les llega la noche, justifican su existencia asaltando mujeres solitarias y aspirándoles con deleite hasta la última gota de su sangre.

Cuando son sorprendidos ya nada es igual.

Las brujas montañesas de Transilvania

In Societate on 22 iunie 2009 at 1:53 am

Bernard Zuber 2Bernard Zuber

Las brujas montañesas de transilvania son hechiceras, encantadoras y adivinas desde la hora bruja, es decir, la media noche, hasta las primeras oraciones del día.

Entonces, mientras la casa familiar descansa, toman escoba y transformadas en búhos, viajan rumbo a la cordillera de los Cárpatos, donde celebran sus reuniones y sus ritos. Ahí, en compañía de sus amigas, se entregan al cotilleo diario.

Regresan antes del amanecer para enfrentarse a los rigores del día.

Una vez al mes celebran su noche estelar. Reunidas alrededor de una inmensa hoguera, llamada sol de brujas, alivian entre cantos y bailes a los desventurados, protegen a los desvalidos, presagian el destino de los transilvánicos y, si es preciso, eliminan con prudencia y discreción a las brujas que inquietan a sus maridos.

La magia de la sangre menstrual

In Societate on 10 iunie 2009 at 1:50 am

William Merrit Chase

Con la sangre habitual de las mujeres se descompone el vino, las milpas suministran elotes menudos, los injertos no se enlazan, los frutos caen, improvisadamente, los espejos no modelan, el filo de las espadas se aletarga, ensombrece el conjuro del vidente sin remedio. Muere la rosa, el perro enrabia y se trastorna, los astros envejecen, la mayonesa se corta al cocinarla. Pero también con la sangre mensual de las mujeres, los hombres indolentes o violentos sonríen, suspiran, se alegran.

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N.R. Nos cuenta Pedro, amable lector de éstas páginas:

Una vez me contó un investigador la siguiente historia: en un pueblo español en los años 70 del pasado siglo (no del XIX, ¿eh?) había una pareja cuyas relaciones no iban muy bien. El padre de la novia tenía un bar y una ocasión en que ambos estaban allí, el joven vio cómo el padre de ella echaba algo en su vaso. En fin, hubo denuncia y juicio. ¿Qué había ocurrido? El padre había vertido sangre menstrual de la hija en la creencia de que de ese modo “ataban” la voluntad del joven para que acabase casándose con la hija. No recuerdo el desenlace, pero creo que fue la ruptura del noviazgo. Fue un caso muy sonado, como es natural, en el pueblo y en toda la comarca.

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Ombligos

In Societate on 25 aprilie 2009 at 1:09 am

Edvar Munch

Tener un ombligo está al alcance de todos los bolsillos. Tal vez por eso son muy populares y casi todo el mundo tiene por lo menos uno. Contar con un ombligo no es cualquier cosa: Representa la cicatriz que nos recuerda nuestro origen. Es un punto de referencia. Por ahí nos llegó el alimento cuando vivíamos nonatos: es la puerta del misterio de nuestro nacimiento que se cierra cuando llegamos al mundo.

Poseer un ombligo es propio de todo caballero bien nacido. Es como un dios: nunca nos deja solos y está ahí cuando más lo necesitas. La fama del ombligo es tan larga como la vida. El ombligo a veces es mágico ( con el cordón umbilical se practican ritos de fertilidad), legendario (dicen que el muñón umbilical y el ombligo hoyuelo fueron los órganos sexuales primarios), gastronómico (los onfalòfagos comen ombligos), social ( los hawaianos saludan al otro diciendo “pehea ka piko”, que quiere decir ¿cómo está el ombligo?), musical ( ¿quién no conoce el son del ombligo?), erótico ( los árabes, que de eso lo saben todo, inician el ritual amoroso por el ombligo), fraternal ( los polinesios se saludan besándose el ombligo ), perturbador ( los censores gringos prohibieron durante varios años la exhibición en el cine del ombligo desnudo), psicológico ( si no cortas el cordón umbilical al psicólogo iras a parar), polémico ( ¿tuvo Adán ombligo? ), matemático ( Praxiteles afirma que el perfecto debe estar situado justamente entre el pecho y el sexo), enigmático ( G. Tibón dice que México significa en el ombligo de la luna, nombre que algo debe significar), poético ( Salomón dice de la Sulamita: tiene un ombligo como cáliz redondo, al que nunca le falta licor…), es legendario ( Onfalia, la diosa ombligo), científico (Esculapio, dios de la medicina, nació de un ombligo), oficial ( los policías japoneses integraban al expediente del criminal los detalles de su ombligo, porque dicen que no hay dos iguales), místico ( el axis mundis, el ombligo del mundo, sólo es uno pero está en todas partes).

En fin, que por el ombligo recordamos la alegría de haber nacido. Por eso es bueno llevarse bien con los ombligos, ya sean propios o extraños.

De todos los ombligos del mundo prefiero el de Sara, seguramente profano y clandestino, pero hermoso.

Esculapio

In Societate on 9 aprilie 2009 at 1:42 am

Esculapio, aprendió de Quirón los secretos de la medicina; de la sabiduría de las serpientes, el secreto de la resurrección. Volvió a la vida al hijo de Teseo, al rey de Esparta, al hijo de Minos, a uno de los siete capitanes de la guerra contra Tebas. Diariamente recibía cientos de solicitudes de muertos de todas partes del mundo que le solicitaban ser revividos. Júpiter, temeroso de que el infierno se despoblara y las artes del médico trastocaran el orden universal, atravesó al galeno con un rayo. Desde entonces Esculapio vive custodiado por los dioses en el Olimpo y aunque de vez en cuando se da maña para rescatar a uno que otro muerto lo hace en ocasiones muy especiales, siempre a escondidas y cada vez con menor frecuencia.

Malena es nombre de Tango

In Societate on 10 martie 2009 at 1:35 am

Dou

Verás, papá, este verano voy a cumplir diecisiete años…– intentaba improvisar, pero él echó una ojeada a su reloj y, como de costumbre, no me dejó terminar.

__Uno, si quieres dinero, no hay dinero, no sé en qué coño os lo gastáis. Dos, si te quieres ir en julio a Inglaterra a mejorar tu inglés, me parece muy bien, y a ver si convences a tu hermana para que se vaya contigo, estoy deseando que me dejéis en paz de una vez. Tres, si vas a suspender más de dos asignaturas, este verano te quedas estudiando en Madrid, lo siento. Cuatro, si te quieres sacar el carnet de conducir, te compro un coche en cuanto cumplas dieciocho, con la condición de que, a partir de ahora, seas tú la que pasee a tu madre. Cinco, si te has hecho del Partido Comunista, estás automáticamente desheredada desde este mismo momento. Seis, si lo que quieres es casarte, te lo prohíbo porque eres muy joven y harías una tontería. Siete, si insistes a pesar de todo, porque estás segura de haber encontrado el amor de tu vida y si no te dejo casarte te suicidarás, primero me negaré aunque posiblemente, dentro de un año, o a lo mejor hasta dos, termine apoyándote sólo para perderte de vista. Ocho, si has tenido la sensatez, que lo dudo, de buscarte un novio que te convenga aquí en Madrid, puede subir a casa cuando quiera, preferiblemente en mis ausencias. Nueve, si lo que pretendes es llegar más tarde por las noches, no te dejo, las once y media ya están bien para dos micos como vosotras. Y diez, si quieres tomar la píldora, me parece cojonudo, pero que no se entere tu madre.

Almudena Grandes

La dama frente al espejo

In Societate on 7 martie 2009 at 9:00 am

Erika Pham

Al entrar al Salón de los Espejos, la bonita señora no pudo resistir el impulso de mirarse. Por lo demás, es un impulso natural, y su comisión no conlleva nada delictivo ni pecaminoso. Había entrado al Salón de los Espejos para esperar a la Marquesa, con quien bebería el té en el coqueto jardín inglés del flanco izquierdo del castillo.

Puso, pues, su carterita sobre una silla, quedándose con la polvera. Al ver su imagen reflejada en el azogue, respingó un poco la nariz para empolvarse. Luego puso en su sitio, con un gesto regañón, a dos o tres cabellos rebeldes, y se ajustó el traje sastre. Fue ése el momento en que percibió el fenómeno: atrás suyo, otra dama se ajustaba el vestido sastre frente a otro espejo de pared. Atrás de esta nueva mujer, otra más, igual también a ella, se ajustaba el traje sastre. Y más atrás, otra, y otra, y otra…

Dio ella un paso, retirándose alarmada del espejo. Simultáneamente, una infinita sucesión de imágenes de mujeres en un todo iguales a ella, dieron también un paso para retirarse de sus espejos. Abrió los ojos desmesuradamente, y aquel millón de mujeres abrieron dos millones de ojos desmesuradamente, formadas en una línea recta en perspectiva que llegaba al infinito.

Palideció. Diez millones de mujeres palidecieron con ella. Entonces dio el grito, llevándose la mano a los ojos. Cien millones de mujeres corearon su grito y repitieron su gesto. Cayó al suelo. Mil millones de mujeres cayeron al suelo gimiendo. Ella se arrastró sobre la gruesa alfombra árabe, y un incontable número de mujeres, como soldados sobre el terreno, calcaron uno a uno sus movimientos felinos. No logró salir del Salón de los Espejos; al acudir los sirvientes, encontraron muerta Media Humanidad…

Álvaro Menén Desleal.

La nueva era

In Societate on 5 martie 2009 at 3:06 am

john-schoenwalter

John Schoenwalter

Una vez existió una raza dorada, cuenta Hesiodo, en donde todas las cosas buenas eran suyas y la fecunda tierra en ilimitada abundancia derramaba sus frutos espontáneamente. En pacífica quietud mantenían sus tierras con buena prodigalidad, ricas en rebaños y amadas por los inmortales. Aquella edad dorada era gobernada por diosas y mujeres.

Nos iba bien.

Más tarde, mucho más tarde, bandas nómadas de pastores esteparios, los kurgos, gobernados por sacerdotes y dioses guerreros, invadieron el paraíso e impusieron la fuerza de la espada sobre el cáliz. Los hombres tomaron el poder.

Nos va mal.

Es tiempo de revanchas y las mujeres poco a poco descuentan la distancia. Por ejemplo:

En los tiempos de Sócrates, los hombres mal portados reencarnaban en mujeres y ya no, los médicos de la antigüedad aseguraban que las hembras eran varones incompletos y ya no, los campesinos chinos ahogaban a sus niñas recién nacidas y ya no, los profetas del Eclesiastés afirmaban que la muerte es más dulce que la compañía de las mujeres y ya no, hace apenas medio milenio, la gente les creía las causantes de todos los disturbios eróticos y las quemaban y ya no, hace cien años la ciencia las consideraba animales asexuales y ya no, el mundo actual acepta que tienen alma y antes no.

Los avances son lentos pero significativos.

Pronto no habrá diferencias entre uno y otro sexo.

En la nueva edad dorada, todos seremos unisex.

La enfermedad del siglo

In Societate on 26 februarie 2009 at 1:09 am

Paul Klee

Vivimos la época de la depresión. Informes de la Organización Mundial de la Salud indican que 2400 millones de seres humanos – es decir, el 40% de la población mundial- sufre o ha sufrido o sufrirá en un futuro cercano de depresión permanente.

Desde que el hombre conoce su existencia ha dedicado gran parte de sus esfuerzos para entenderla y combatirla. Demòcrito, por ejemplo, hace más de 2300 años, rastreaba en la bilis negra de los animales muertos la génesis del mal; Arteo sostenía que el achaque era el comienzo de todas las manías y que evolucionaba en ciclos; San Isidoro de Sevilla lo atribuyó a una alteración del temperamento, Eliphas Lèvy lo achaca a la obstrucción del chacra coronario, Brandler y Grinder a una manera equivocada de programar la mente, la geomancia recomienda el uso del cuarzo rosa para contrarrestar sus efectos, un par de píldoras de Clorhidrato de Fluoxetina hacen lo mismo.

El Simposium Internacional para la Investigación del stress, celebrado en la isla de Sylt en 1977, describe la depresión como una amalgama de tristeza, remordimiento, angustia, amargura, congoja, pena, desesperanza, apatía, conciencia de incapacidad… sin causa aparente. El afectado tiene reacciones hipocondríacas, sufre de cansancio infinito, su sistema nervioso se hace lento, su actividad intelectual es torpe, al vuelo de la mosca llora. Las muchachas de Transilvania lo expresan tal vez mejor que nadie cuando al sentirse perdidas en la ciudad exclaman: No me hallo. Es justamente eso, un no hallarse permanente, un perderse y no encontrarse.

La depresión no hace distingos. Va del tingo al tango, le pega al más pintado y dura lo que le da la gana.

Cada cabeza es un hoyo y en gustos se rompen géneros. Bien puede decirse que cada hombre nace con su herrumbre bajo el brazo.

La depresión es directamente proporcional al desarrollo de las sociedades y utilizada con moderación provoca beneficios: crea y fortifica fuentes de trabajo ( ¿qué sería del terapeuta, abogado, policía o sacerdote, sin la depre nuestra de todos los días? ), fortalece amistades ( que nadie puede llamarse amigo si no ha compartido y bebido de la tristeza ajena), sublima a personas ordinarias ( ¿ hubieran existido, por ejemplo, los Beethoven, De Niro, Van Gogh o Kafka, si hubieran sido inmunes al contagio? ), hace del mundo un lugar más divertido.

El psiquiatra húngaro Bether Gabor asegura que la depresión será muy popular en los próximos años.

Afortunadamente nuestro país produce depresiones de excelente calidad.

Felicidad clandestina

In Societate on 19 februarie 2009 at 1:32 am

Erika Pham

Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo, medio amarillento. Tenía un busto enorme, mientras que todas nosotras todavía eramos chatas. Como si no fuese suficiente, por encima del pecho se llenaba de caramelos los dos bolsillos de la blusa. Pero poseía lo que a cualquier niña devoradora de historietas le habría gustado tener: un padre dueño de una librería.

No lo aprovechaba mucho. Y nosotras todavía menos: incluso para los cumpleaños, en vez de un librito barato por lo menos, nos entregaba una postal de la tienda del padre. Encima siempre era un paisaje de Recife, la ciudad donde vivíamos, con sus puentes más que vistos.

Detrás escribía con letra elaboradísima palabras como “fecha natalicio” y “recuerdos”.

Pero qué talento tenía para la crueldad. Mientras haciendo barullo chupaba caramelos, toda ella era pura venganza. Cómo nos debía odiar esa niña a nosotras, que éramos imperdonablemente monas, altas, de cabello libre. Conmigo ejerció su sadismo con una serena ferocidad. En mi ansiedad por leer, yo no me daba cuenta de las humillaciones que me imponía: seguía pidiéndole prestados los libros que a ella no le interesaban.

Hasta que le llegó el día magno de empezar a infligirme una tortura china. Como al pasar, me informó que tenía El reinado de Naricita, de Monteiro Lobato.

Era un libro gordo, válgame Dios, era un libro para quedarse a vivir con él, para comer, para dormir con él. Y totalmente por encima de mis posibilidades. Me dijo que si al día siguiente pasaba por la casa de ella me lo prestaría.

Hasta el día siguiente, de alegría, yo estuve transformada en la misma esperanza: no vivía, flotaba lentamente en un mar suave, las olas me transportaban de un lado a otro.

Literalmente corriendo, al día siguiente fui a su casa. No vivía en un apartamento, como yo, sino en una casa. No me hizo pasar. Con la mirada fija en la mía, me dijo que le había prestado el libro a otra niña y que volviera a buscarlo al día siguiente. Boquiabierta, yo me fui despacio, pero al poco rato la esperanza había vuelto a apoderarse de mí por completo y ya caminaba por la calle a saltos, que era mi manera extraña de caminar por las calles de Recife. Esa vez no me caí: me guiaba la promesa del libro, llegaría el día siguiente, los siguientes serían después mi vida entera, me esperaba el amor por el mundo, y no me caí una sola vez.

Pero las cosas no fueron tan sencillas. El plan secreto de la hija del dueño de la librería era sereno y diábolico. Al día siguiente allí estaba yo en la puerta de su casa, con una sonrisa y el corazón palpitante. Todo para oír la tranquila respuesta: que el libro no se hallaba aún en su poder, que volviese al día siguiente. Poco me imaginaba yo que más tarde, en el curso de la vida, el drama del “día siguiente” iba a repetirse para mi corazón palpitante otras veces como aquélla.

Y así seguimos. ¿Cuánto tiempo? Yo iba a su casa todos los días, sin faltar ni uno. A veces ella decía: Pues el libro estuvo conmigo ayer por la tarde, pero como tú no has venido hasta esta mañana se lo presté a otra niña. Y yo, que era propensa a las ojeras, sentía cómo las ojeras se ahondaban bajo mis ojos sorprendidos.

Hasta que un día, cuando yo estaba en la puerta de la casa de ella oyendo silenciosa, humildemente, su negativa, apareció la madre. Debía de extrañarle la presencia muda y cotidiana de esa niña en la puerta de su casa. Nos pidió explicaciones a las dos. Hubo una confusión silenciosa, entrecortado de palabras poco aclaratorias. A la señora le resultaba cada vez más extraño el hecho de no entender. Hasta que, madre buena, entendió a fin. Se volvió hacia la hija y con enorme sorpresa exclamó: ¡Pero si ese libro no ha salido nunca de casa y tú ni siquiera querías leerlo!

Y lo peor para la mujer no era el descubrimiento de lo que pasaba. Debía de ser el horrorizado descubrimiento de la hija que tenía. Nos espiaba en silencio: la potencia de perversidad de su hija desconocida, la niña rubia de pie ante la puerta, exhausta, al viento de las calles de Recife. Fue entonces cuando, recobrándose al fin, firme y serena le ordenó a su hija: Vas a prestar ahora mismo ese libro. Y a mí: Y tú te quedas con el libro todo el tiempo que quieras.

¿Entendido? Eso era más valioso que si me hubiesen regalado el libro: “el tiempo que quieras” es todo lo que una persona, grande o pequeña, puede tener la osadía de querer.

¿Cómo contar lo que siguió? Yo estaba atontada y fue así como recibí el libro en la mano. Creo que no dije nada. Cogí el libro. No, no partí saltando como siempre. Me fui caminando muy despacio. Sé que sostenía el grueso libro con las dos manos, apretándolo contra el pecho. Poco importa también cuánto tardé en llegar a casa. Tenía el pecho caliente, el corazón pensativo.

Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas líneas maravillosas, volví a cerrarlo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más aún yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la felicidad siempre habría de ser clandestina. Era como si yo lo presintiera. ¡Cuánto me demoré! Vivía en el aire… había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada.

A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo. No era más una niña con un libro: era una mujer con su amante.

Clarice Lispector

Lamborghini murciélago

In Societate on 3 februarie 2009 at 1:22 am

Su agencia Automotor de Transilvania le ofrece hoy el auto que su familia estaba esperando: el Lamborghini murciélago.

Diseñado por Luc Donckerwolke y basado en las características del noble animal, es una versión mejorada del modelo anterior, el ya legendario diablo; el Lamborghini murciélago es un coupe biplaza, con motor central de doce cilindros, chasis de tubos de acero, carrocería mixta de chapa de acero y fibra de carbono y tracción total conectable mediante un sistema viscoso. El nuevo motor aumenta de cilindrada hasta 6.2 litros y de potencia hasta 580 CV a 7.500 de potencia máxima y 650 Nm a 5.400 rpm de par máximo.

Lléveselo a casa por 269 mil Euros de contado o con un cómodo enganche y 24 meses sin intereses.

 

Huracanes

In Societate on 1 februarie 2009 at 1:24 am

whilhelm-scholzWilhelm Scholz

No, Cristina no ha llegado todavía. La arrastró un huracán ya va para tres meses y de momento no ha vuelto. No es que temamos especialmente por ella, porque se conoce bien los huracanes y estamos seguros de que cuando se canse, volverá. Lo que temo es que a éste le coja afición, como le ocurrió a madre, que después de irse con todos los que pasaban por aquí, ya de mayor, se largó con uno y nunca más quiso saber de nosotros. A mí, que siempre he sido una incomprendida, me dio por los hombres y ya ve usted, aquí me tiene, en el Texaco Girĺs y esperando a Cristina, que, como le digo, tiene que estar al llegar.

Manuel Moya


 

La misa de san Sicario

In Societate on 1 decembrie 2008 at 1:21 am

George Frederick Watts

George Frederick Watts

Los transilvánicos son amantes consumidores de los horóscopos. Si los astros no le son propicios, escuchan la Misa de San Sicario.  La ceremonia se caracteriza porque el sacerdote oficia la liturgia al revés, inicia justo en la campanada que indica que son las once de la noche, mientras una concubina asiste como monaguillo. Las hostias utilizadas deben ser negras y con tres puntas, se consagra con el agua de un pozo en el que se ha ahogado un recién nacido sin cristianizar.  Al terminar el ritual, el Transilvánico hace el signo de la cruz sobre la tierra y con el pie izquierdo bendice la jornada.  Cualquier testigo involuntario queda ciego, sordo y mudo al presenciar el acto. La misa es infalible: aniquila los malos presagios y favorece el alimento diario.

Prodigio en la ciudad de Cluj

In Societate on 8 noiembrie 2008 at 11:21 am

Aaron Douglas 

El suicida. Al pie de la Biblia abierta – donde estaba señalado en rojo el versículo que lo explicaría todo – alineó las cartas a su mujer, al juez, a los amigos. Después bebió el veneno y se acostó.

Nada. A la hora se levantó y miró el frasco. Sí, era el veneno.

¡Estaba tan seguro! Recargó la dosis y bebió otro vaso. Se acostó de nuevo. Otra hora. No moría. Entonces disparó su revolver contra la sien. ¿Qué broma era ésa? Alguien -¿pero quién, cuándo?- alguien le había cambiado el veneno por agua, las balas por cartuchos de fogueo. Disparó contra la sien las otras cuatro balas. Inútil. Cerró la Biblia, recogió las cartas y salió del cuarto en momentos en que el dueño del hotel, mucamos y curiosos acudían alarmados por el estruendo de los cinco estampidos.

Al llegar a su casa se encontró con su mujer envenenada y con sus cinco hijos en el suelo, cada uno con un balazo en la sien.

Tomó el cuchillo de la cocina, se desnudó el vientre y se fue dando cuchilladas. La hoja se hundía en las carnes blandas y luego salía limpia como del agua. Las carnes recobraban su licitud como el agua, después que le pescan el pez.

Se derramó nafta en la ropa y los fósforos se apagaban chirriando.

Corrió hacia el balcón y antes de tirarse pudo ver en la calle el tendal de hombres y mujeres desangrándose por los vientres acuchillados, entre las llamas de la ciudad incendiada.

Enrique Anderson Imbert.

 

Alerta por brote de sangre loca

In Societate on 7 noiembrie 2008 at 2:35 am

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Antonio da Trento

Un nuevo caso de la enfermedad llamada sangre loca (hemoglobina espongiforme quiróptero, mejor conocida como H.E.Q.), fue detectado el día de ayer en la región de Moldavia, anunció este lunes la Agencia Rumana de inspección de alimentos (A.C.I.A.). El Doctor Brian Evans, jefe veterinario de la A.C.I.A., precisó en una conferencia de prensa que el caso de H.E.Q. había sido detectado en un vampiro de seiscientos años, quien había ingerido accidentalmente sangre contaminada, presuntamente proveniente de un turista americano.

La enfermedad, explicó el doctor Evans, se caracteriza por la destrucción temporal del oído interno y, por ende, el desmantelamiento del sentido de orientación, haciendo imposible que el individuo afectado remonte el vuelo de manera segura y eficiente.

Desde la aparición del primer brote de la sangre loca (en el sureste asiático, hace veinte años) se han lamentado veinte decesos en nuestro país, la mayoría de ellos por exposición atolondrada a los rayos del sol.

No obstante la peligrosidad de la cepa, concluyó el especialista, el nuevo brote ha sido controlado y no hay motivo para alarmarse. Basta, como mera precaución, que la ciudadanía se abstenga por unos días de consumir sangre de dudosa procedencia.

Empleos

In Societate on 20 octombrie 2008 at 1:33 am

Brassai

Solicito señoritas para que dejen de serlo.

Turno nocturno.

Excelentes comisiones

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El monstruo rebelde

In Societate on 6 octombrie 2008 at 1:37 am

El Golem. Muchos cabalistas fueron capaces de crear un Golem, pero no todos lograron que su Golem les obedeciera. Se cuenta la historia de un Golem rebelde a quien cierto rabino modeló a su propia imagen y semejanza y que, aprovechando el notable parecido de sus rasgos, tomó el lugar de su creador. Esta verídica historia es absolutamente desconocida porque nadie notó la diferencia, excepto la feliz esposa del rabino, que optó por no comentarlo.

Ana Maria Shua.

La lección del día

In Societate on 3 septembrie 2008 at 1:33 am

Vincent Van Gogh

Maestro y discípulo caminan juntos sobre el puente de piedra.

La lección ha comenzado

__ Maestro, ¿cuál es la esencia del puente?

El anciano vampiro tomó al joven de los hombros y de un solo movimiento lo arrojó al río que conduce al mar.

La lección ha terminado.

Bodas de sangre

In Societate on 21 august 2008 at 11:42 am

Aristide Caillaud

Juan Rovin, oriundo de Karansebes, Transilvania,  celebró con su esposa 147 años de matrimonio feliz. Los vecinos atribuyen su extraordinaria longevidad a una dieta elaborada a partir de sangre y semillas. Pero advierten, la sangre debe provenir de buenos viñedos.

Los degenerados

In Societate on 15 august 2008 at 10:12 am

Sitthivet Santikarn

Los gusanos llevamos una vida muy sencilla. Nacemos de huevo, como dios manda, maduramos en quince días, consumimos diariamente sin variar hojitas verdes y tallos tiernos, tres veces nuestro propio peso, multiplicamos la especie sin malestar ni fervor y nuestro ayuntamiento genera inevitablemente gusanitos y gusanitas.

Antes de dormir, agradecemos una vida sin complejos.

No podemos quejarnos, no deberíamos quejarnos. En el reparto de los dones universales, la miseria del mundo nos ha disculpado.

Señalar todas las bondades que nos distinguen sería tanto como violentar los límites estrictos de la moderación, audacia muy impropia para nuestra especie. Que baste proclamar, recordando al poeta, en edad y extensión sólo nos aventaja lo eterno.

Como cualquier otra sociedad, la nuestra es imperfecta. Compartimos tierra con un grupo de seres que dada su precaria evolución y su tendencia al desorden son considerados enemigos del pueblo. Por fortuna el grueso de la población es inmune a su influencia, toda vez que al cuerpo de las mariposas lo conforman sólo los degenerados.

La democracia celestial

In Societate on 8 august 2008 at 9:31 am

Dicen que tanto los justos como los pecadores, vampiros y profanos, luego que hemos abandonado la pesadilla del mundo, tenemos un sitio asegurado a la diestra del Señor. Que la diferencia está solamente en el procedimiento. Mientras los limpios de corazón gozan abiertamente los beneficios del protocolo estelar, las ánimas rebeldes entramos al paraíso de puntitas y a escondidas, sin ángeles ni fanfarrias, por la puerta del traspatio celeste.

Sin embargo, una vez adentro cada uno se confunde con cada cual, como si todo la escenografia del principio fuera sólo para guardar las apariencias, para cumplir con la tradición, y que en breve tiempo, más temprano que tarde, ya ninguno se acuerda de la puerta que le dio acceso, porque sólo se puede aspirar al paraíso y contener la divinidad cuando las criaturas pierden sus íntimas diferencias.