El diario de Transilvania

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Hombre y camello

In Societate on 8 decembrie 2009 at 1:47 am

Idris ahmed

En la víspera de cumplir cuarenta años me senté a fumar en el pórtico cuando de la nada aparecieron un hombre y un camello.

Al principio nadie emitió sonido alguno, pero en cuanto se encaminaron calle arriba y hacia afuera del pueblo ambos empezaron a cantar.

Aunque lo que cantaban sigue siendo un misterio para mí como las palabras eran indefinidas y el tono demasiado ornamentado como para recordarlo. Se adentraron en el desierto y, mientras más se alejaban, sus voces se elevaron como una sola por encima del sonido cernidor de la arena soplada por el viento. La maravilla de su canto, su elusiva mezcla de hombre y camello parecían una imagen ideal para todas las parejas raras.

¿Fue ésta la noche que yo tanto había esperado? Yo quería pensar que sí, pero mientras desaparecían, hombre y camello dejaron de cantar, y galoparon de regreso al pueblo. Se quedaron parados frente a mi pórtico, mirándome fijamente con ojos de plato y dijeron:

Lo arruinaste. Lo arruinaste para siempre

Mark Strand

La cenicienta feminista

In Urbe on 2 decembrie 2008 at 1:39 am

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Helmut Newton

Había una vez una hermosa joven de nombre Cenicienta. Vivía, desde la muerte de sus padres, con su madrastra y sus dos hermanastras, quienes la celaban y la trataban muy mal.

Cenicienta debía hacer la mayoría de los trabajos desagradables de la casa y recibía muy poco de los bienes materiales y del afecto de su familia. Esto porque la madrastra de Cenicienta resentía su belleza y el efecto especial que el difunto marido sintió por su hija.

Un día se anunció un evento fenomenal en el reino. El rey ofrecía un baile al que estaban invitadas todas las solteras disponibles. Ahí conocerían al príncipe, quien elegirá entre todas a su afortunada esposa.

En la casa de Cenicienta se empezaron a realizar los preparativos para el baile. La madrastra decidió que una de sus hijas debería ser la nueva princesa. Ella sabía que su fortuna estaba reducida y no contaba con los atributos para un nuevo matrimonio. Su esperanza de un futuro confortable radicaba en las perspectivas matrimoniales de sus dos hijas. A Cenicienta se le obligó a trabajar sin descanso en el arreglo de sus hermanas. Ella, desesperada, le suplicó a la madrastra que la dejara asistir también. Pero ésta, más celosa que nunca por la belleza de Cenicienta, le negó el permiso y se encargó de que no contara con la ropa adecuada para el evento.

Dos semanas antes del baile, Cenicienta se sentó, triste y desconsolada, frente a la ventana de su cuarto a soñar con una mejor vida.

De repente se le apareció su Hada madrina.

Después de oír la versión de Cenicienta, el Hada Madrina decidió convocar a las cuatro mujeres de la casa para analizar los problemas familiares. Las mujeres empezaron a compartir sus sentimientos y temores. Cenicienta se enteró de que la envidia de sus hermanas se debía a las propias inseguridades con respecto a su capacidad de gustarles a los hombres. Las hermanastras oyeron las quejas de la heroína acerca de su soledad y de la falta de cariño que sentía. La madrastra pudo expresar que sus decisiones eran producto no de un genuino odio contra Cenicienta, sino de sus temores de envejecer y quedarse sin dinero.

Como resultado de esta sesión, Cenicienta y sus hermanas decidieron hacer ciertos cambios en vista de que no tenían resentimientos verdaderos. Todas aprobaron los siguientes acuerdos:

  1. Dejarían de depender de otros económicamente y trabajarían por la autosuficiencia del grupo.

  2. En vez de competir como fieras por los hombres, empezarían a vivir con más solidaridad.

  3. Desistirían de valorarse sólo por sus atributos físicos y éxitos con el sexo opuesto y se dedicarían a desarrollar su vida intelectual.

  4. No permitirían que su poder y posición social se determinara por su relación con el hombre aunque la sociedad así lo hiciera.

Para llevar a cabo esta política, las cuatro mujeres decidieron solicitar un préstamo al banco e iniciar una pequeña industria de escobas. Las ventas fueron tan buenas que para el día del baile, las cuatro habían adquirido las prendas para el evento.

Cuando ingresaron en el castillo, el príncipe se trastornó por la belleza de Cenicienta y corrió a sacarla a bailar. Se dio cuenta de que ésta era la mujer de sus sueños y la mejor candidata para esposa. Sin embargo, al príncipe no le hizo mucha gracia enterarse de que Cenicienta pensaba matricularse en la Escuela de Derecho y unirse al Movimiento Republicano del Reino (M.R.R) que pretendía una reforma constitucional para terminar con la monarquía y favorecer la democracia. Menos le entusiasmaría al príncipe oír de labios de Cenicienta que de casarse con él esperaría que le ayudara a cocinar.

Cenicienta se sintió la mar de aburrida con este hombre tan narcisista que sólo hablaba de caballos y carros y optó por escabullirse y buscar a alguien más interesante en la fiesta.

El príncipe se encontró con Bárbara, la madrastra de Cenicienta y ésta, ante el asombro general, lo invitó a bailar. El monarca, sin salir aún de su conmoción, empezó a sentir una gran atracción por la atrevida dama. Se dio cuenta de que esta mujer, segura de sí misma, madura y de mucha experiencia, resultaba más interesante que todas las otras adolescentes juntas. “Huyamos, Bárbara –dijo él- antes de que el rey se entere”. Bárbara, que sentía que no podía abandonar su trabajo y su industria de escobas, decidió entonces realizar un viaje con el príncipe a Nueva York, en el que combinaría el placer con los negocios. En esa ciudad tuvo su romance y pudo, al mismo tiempo, estudiar los nuevos modelos de escobas.

Cenicienta, por su parte, se matriculó en la Universidad y se fue a vivir con su hermanastra Emperatriz. Nuestra heroína decidió postergar sus planes hasta obtener su doctorado en leyes. Su hermana estudiaría karate y abriría una academia popular.

Su Hada Madrina fundó el albergue para hadas agredidas (A.M.H.A). La hermana menor se casó con un bailarín de ballet que se había escapado de otro cuento de hadas en busca de mayor libertad artística.

Ambos recogerían fondos para apoyar a los vampiros que habían enfermado de sida por su trabajo en otros cuentos.

Todos vivieron felices y comieron perdices.

Adaptación de Jacobo Schifer de obra de Linda Taylor

Se transforma importante centro turístico

In International on 2 noiembrie 2008 at 1:23 am

Connie Imboden

La criatura. Como era un planeta de arena muy fina, dorados acantilados, agua esmeralda y recursos nulos, los hombres decidieron transformarlo en centro turístico, sin pretender explotar su suelo, estéril por otra parte.

Los primeros desembarcaron en otoño. Edificaron algunos balnearios, y cuando llegó el verano pudieron recibir varios centenares de veraneantes. Arribaron, seiscientos cincuenta. Pasaron semanas encantadoras dorándose a los dos soles del planeta, extasiándose con su paisaje, su clima y la seguridad de que ese mundo carecía de insectos molestos o peces carnívoros.

Pero hacia el 26 de julio, de un solo golpe y al mismo tiempo, el planeta se tragó a todos los veraneantes. El planeta no poseía más forma de vida que la suya, era la única criatura viva en ese espacio. Y le gustaban los seres vivos, en particular los hombres. Sobre todo cuando estaban bronceados, pulidos por el viento y el verano, calientitos y cocidos.

J. Sternberg

Aviso

In Urbe on 3 octombrie 2008 at 1:36 am

Matt Haines

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Vendo zapatos de bebé, sin usar

Ernest Hemingway